sábado, 18 de octubre de 2008

Recorrí el camino de desenredarme tu alma



Tenía un lugar de amor y cariño en el que grabe tu nombre junto con el mío, dije te quiero por primera vez estremeciéndome de miedo aunque… no lo oíste, confié en tu vuelta, confíe en el destino y me devolvió mis dudas hechas montañas.
Cambiaste mi rumbo por un negro ente, borraste el deseo de mí como mujer, dejaste el silencio, la cordura y una añoranza de ti, tan fuerte, que hay días que tengo que repetirme que cruzaste la frontera entre lo real y lo imposible.
Nunca me he alegrado tanto en la vida de haber seguido a la intuición a través de los indicios que dejabas, a través de la razón en la obsesión, me hiciste más fuerte, me entrené en las armas que aprendí en el camino anterior a ti y aplique el freno de los consejos. Y acerté… tanto, que me sorprende la falsedad de tu pasión y la ilusión que en mí creaste.
Sólo agradezco todo lo que soñé al enamorarme de ti, porque dejo tal poso de autoconocimiento que entendí, ¡por fin!, la locura del amor.

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