Las conversaciones más intensas a veces se producen con palabras huecas, desprovistas de su carcasa de sonido, quedan vagando en el pensamiento y en el limbo de lo que no nos decimos...
Toda una historia se ha colado ultimamente en mi cabeza, he pasado de la indiferencia a la emoción, de la emoción a la obsesión y de ahí he vuelto, de pronto, a la tranquilidad.
El transtorno que me ha durado varios meses ha involucrado a todos menos a los protagonistas de las NO palabras, sólo pequeños pasos no deslindables han marcado una historia que no he contado... ¿o si? a través de gestos y del color de mis ojos.
Decidir, es la encrucijada más dura que hay cuando afecta al corazón y al cerebro, los entrelaza o los divide.
Hay miles de razones lógicas para un sentimiento y sentimientos que no tienen un peso lógico.
La batalla la ha ganado el no de la razón, la lógica y el corazón obsesivo se ha resignado asumiendo la derrota ante la evidencia. Ambos han recordado que la encrucijada está más adelante en la igualdad de condiciones y fuera de la obsesión.

