sábado, 10 de octubre de 1998

Hoy, he tenido valor

He buscado vuestra música, he sido capaz de llorar.
He buscado el momento para estar allí, para VOLAR con la imaginación, para sentiros cerca.

Hoy vengo llorando por un amor que no conozco, por un dolor que sí siento, por un TAL VEZ sin contenido. Es tu alma de inocencia, tu recuerdo feliz lo que me trae aquí. ¿Por qué se borran los buenos recuerdos?, ¿por qué quedan flotando en una atmosfera blanca?... no viven y se tocan.

Valor para enfrentarme a la vida, renunciando al ahora por un camino de libertad futura atravesando el dolor de la amargura completa, en silencio y sin tí. Y es que me he acostumbrado a llorar por lo que no digo, quizás porque ella me dijo que llorar antes de dormir hacía sentirte mejor.

Estais ahí, siempre en la almohada de mi corazón, enseñandome la pureza y la amistad como una ola lejana que siempre llega a su destino. Con la luz de la llama encendimos la comprensión, nos dimos la mano en el silencio y nos fuimos con el corazón lleno.

El, pronunció mi nombre y voló -Make the force be with you-, no supiste que con ello me regalaste el poder de irme de pie, de alejarme pero quererte.

Hoy he encendido las velas mientras buscaba vuestro recuerdo, sonó vuestra música y nombre apareció la imagen y mi mente se hizo luz, alegría y cariño. Se estableció de nuevo la ilusión que me disteis, -you never know what is going to happen-.

Quiero crecer como un árbol, impulsandome hasta el cielo, tocar la bóveda y sentir... que no me he perdido, que vivo verdaderamente en mí, que no me dejaron caer.

Caminaremos para mi siempre en aquella habitación, sólo con aquella luz hablando sobre aquella cama, viviendo en el corazón de los otros dos, fundiéndonos en el mismo abrazo que nos despidió.

( A Melanie y John, verano 1998 Cirencester, Inglaterra)