Cuando miro las revistas del corazón y las famosas van tan arregladas, además de admirar lo fantástico del modelito, siempre pienso en ¿cuántas personas tendrá contratadas para hacer sus tareas domésticas y estar perfecta?.
Las mujeres normales de calle queremos ser "superwomans", básicamente ir divinas y tener la casa impoluta, nos presionamos para llegar a todo y solas.
Hoy me he parado... porque no sé para qué corro, ¿a quién le importa tanto que en mi casa rueden las pelusas o tenga las piernas para hacer trenzas?. Si el tiempo libre lo tengo que utilizar en limpiar y estar divina ¿cuándo leo ese buen libro que me espera pacientemente en la estantería, escribo mi blog, me distraigo o ligo?.
Así que ¡basta, soy pobre pero paso de los pelos!, tengo más vida si me quito algo que detesto, pago porque me depilen ( además humm mi baño mientras sigue relimpio oliendo a limón).
Comentando mi "gran decisión" con mi amiga por teléfono, me dijo (como quien le ha quitado dos kilos de encima) - yo también hace tiempo que paaaso de mis uñas- y me sentí totalmente comprendida.
Ya sé que parece una nimiedad frívola aunque no lo es tanto... es una la obligación mental menos de superwoman y me permite más tiempo para SER.
domingo, 11 de febrero de 2007
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
