viernes, 4 de agosto de 2006

Animal cursillista

Como todos los años ( ya son cuatro) cuando la ciudad se cierra por vacaciones, yo me marco un cursito en alguna universidad, así mis neuronas no se cierran al progreso y me sirve de excusa para renovar mi fustrada vocación por algun día trabajar en mi profesión.

Este año los escurialenses me han vuelto a ver, ya me conozco como la palma de mi mano el pueblo, me ha gustado conocer la sede de Felipe II es un maravilloso hotel encima de los montes con olor a pino y tranquilidad absoluta.

Siempre hago amistades, sin embargo me he convertido en una auténtica cazadora de relaciones profesionales, siempre he sido muy vergonzosa pero ahora sigo la ley de "quien quiera que me eschuche". Este año con ayuda, he concidido con unos antigüos conocidos de la facultad, he acabado siendo despedida por la misma directora del curso y antigua profesora de mi facultad.
Y es que he descubierto mi segunda vocación, las relaciones públicas profesionales, a mi terror escénico la madurez le ha enseñado a ser encantadoramente conmedido y disfrutar.