lunes, 6 de junio de 2011

Historias... que suceden en el metro


Lunes 22:21 en un andén,
  un chico pelirrojo de unos diecisiete a diecinueve años espera de pie. Va hecho un pincel; pantalones de pinza beige, zapatos marrones, chaqueta azul marino y corbata parece que fuera o viniera a su graduación. 

Yo voy rumiando mi día especial, llevo una minifalda y voy cargada de bolsas y pensamientos. Me siento en el banco del andén pensado en lo que me ha dicho mi madre, el chico pelirrojo se sienta a mi lado con sus largas piernas estiradas. 

Me cruzo de piernas y le rozo el inmaculado pantalón, -lo siento- murmuro,
 - si te da rabia puedes volver hacerlo- me contesta el pelirrojo sonriente.

 Giro mi cara y le miro sonriendo, tiene una cara traviesamente divertida. -tendré que llevarlo al tinte- me dice mientras se sacude... -y se lo diré a mi abogado- añade. 

¡Ja! este tipo me cae bien, pienso. -mándame la factura del tinte- le digo. 

-ah eres abogado- me dice sonriendo
 -no, era una broma, por la factura del tinte- aclaro, pensando sorprendida que lo he hecho con intención de que pidiera mi email y no lo ha pillado... 

 Llega nuestro metro, entramos, se sienta y me quedo de pie. La próxima es mi parada... Salgo de espaldas y se cierran las puertas, soy consciente que me está mirando. Subiendo las escaleras mecánicas veo como se aleja el metro, tras las ventanas nos miramos… divertidos, levanta su dedo pulgar y sonríe.

 A la colegiala que llevo dentro… ¡le encantan los pelirrojos descarados!.