Me clavas puñales por la espalda y mientras sangre sigo viviendo, me digo. El dolor me mantiene en mi sitio desgarrando los años, los recuerdos, las voces... dejando espacio al olvido, que llega tan fuerte que enfada a mi alma haber saltado al compas de tu cuerda.
Muñecas de trapo pintadas en el suelo es todo tu sino, eres lo que pintabas, soñabas con lo que eras, eres lo que fuiste y serás para siempre muñeca de trapo.
Si sacarte los ojos fuera una opción para que te miraras desde fuera y veas el bicho que he visto mientras me apuñalabas. Los ojos de gorgona que petrifica a los navegantes para matarlos son los tuyos, del color de la bilis.
Y sigue goteando sangre... mi sangre...sangre roja... y su sangre...sangre enamorada.
martes 3 de noviembre de 2009
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